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SOCIEDAD

Las sanciones reducen un 40 por ciento la prostitución en las carreteras

Los Mossos multan más a la meretriz que al cliente. Los usuarios de la vía constatan el descenso de chicas en el arcén

Publicado: 20:21 - 11/08/2013
La Operació Voral empieza a dar frutos en Tarragona. De media, las multas son de 2.000 euros

La guerra a la prostitución de carretera empieza a dar sus frutos, a juzgar al menos por el balance del Servei Català de Trànsit y los usuarios del asfalto tarraconense. La mano dura prometida por la Generalitat hace un año para erradicar esta práctica en toda Catalunya surte efecto a base de denuncias, presión policial y sanciones que disuaden. En este tiempo, se han puesto 95 denuncias en Tarragona, del total de 1.018 multas tramitadas a prostitutas y clientes tras un año de aplicación de la normativa. Esos 95 expedientes, por un valor medio cada uno de 2.000 euros, supondrían la recaudación de 190.000 euros, sólo en Tarragona. Sin embargo, esa cantidad no se ha recaudado aún. Del total de 1.018 multas, hasta el momento sólo se han cobrado 30, lo que se traduce en una caja de 60.000 euros.

Más allá de las cifras, la llamada Operación Voral (arcén) se puso en marcha el 13 de junio de 2012 con el desafío de erradicar de las carreteras la prostitución. Los datos del Departament d’Interior son contundentes. Aseguran que en todo el territorio se ha registrado un descenso de meretrices de entre el 40 y el 60%.

En algunas carreteras, se ha detectado que las prostitutas se han desplazado a más de 50 metros de la línea del arcén. Ese régimen estricto de sanciones parece tener éxito, según comentan los conductores que circulan por tramos donde proliferó más o menos la práctica. Joaquim Olivé, presidente provincial de la asociación de taxistas, ha notado la reducción de personas que ejercen la prostitución en los arcenes: «Se nota que hay menos desde hace unos meses. Ha ido en descenso. Nosotros nos movemos por todo el Camp de Tarragona, de mañana, tarde y noche, y vemos que hay mucho menos».

 

Críticas muy duras

Mucho más contundente se muestra Josep Lluís Cusidó, alcalde de Vallmoll. Vías cercanas a su municipio han sufrido esta práctica. «Es una aberración del siglo XXI que se permite cuando todos sabemos qué se esconde detrás. No da buena imagen a las carreteras ni a la comarca», comenta el edil, que añade: «Estaban saliendo de Vallmoll en dirección Tarragona, en un tramo de carretera. Va por rachas, pero ahora parece que hay menos».

Hace un año, en un tramo de seis kilómetros de Perafort a Vallmoll se podían contabilizar hasta 15 prostitutas. «Como ayuntamiento no hicimos presión pero si hubiera continuado sí habríamos hecho algún tipo de queja. Vemos con buenos ojos toda la mano dura que se aplique. Y aún se queda corta», cuenta Cusidó, que reclama una regulación: «Debería ser una actividad regulada de manera adecuada y profesional. En cambio, es una forma de explotación, además de que es un problema de seguridad vial. Por esas carreteras no circula sólo gente adulta. Paso a veces con menores que me preguntan y les digo que son chicas que están esperando el autobús. Es triste que tengan que ver ese espectáculo».

 

Una cuestión de seguridad

Para algunos, es cuestión de impresiones negativas. «No nos molesta, siempre que las chicas no estén colocadas en lugares peligrosos, donde el coche pueda coger velocidad. Todos los sectores son respetables. Puede ser que haya veces en los que sí se genera mala imagen», dice Joaquim Olivé.

También Carles Olivé, presidente del gremio de autoescuelas en Tarragona y buen conocedor de las carreteras, constata el descenso: «Me muevo básicamente de día y ahora se ve poca cosa. Antes se ponían dos o tres en la rotonda del aeropuerto. Ahora quizás se ve a una. Ha bajado la presencia».

José Luis Ramírez, presidente de la Agrupació Radio Taxi Cambrils, también cree que la lucha está resultando efectiva: «Ya no es como antes. En la carretera de Salou a Reus ya no hay ninguna prostituta. Entre Cambrils y Reus hay alguna, pero esporádicamente. Donde sí veo alguna más es por Sant Carles de la Ràpita, pero en general hace meses que hay menos». Ramírez ve bien que se combata la práctica: «Yo vi con buenos ojos que quitaran la prostitución de las carreteras. Genera mal efecto. Las chicas donde tienen que estar es en los clubes o en lugares regulados. Además, eso a los taxistas nos da negocio. Antes había tres clubes por la zona de Cambrils y ahora ya no queda ninguno. Las chicas tienen que estar fuera de la carretera».

 

Ellas, las más multadas

La normativa pretende sancionar tanto a prostitutas como a clientes, aunque en el último balance el Servei de Trànsit no especifica cuántas multas corresponden a cada colectivo. Eso sí, se ha multado mucho más a meretrices que a clientes porque es más fácil dar con ellas en las carreteras y están más expuestas.

La estadística del año pasado, cuando la normativa sólo se llevaba aplicando dos meses, constata la tendencia. En agosto de 2012, de las 18 multas impuestas en las carreteras de Tarragona, 14 afectaban a prostitutas y sólo cuatro a demandantes de sexo.

Parecidos porcentajes mostraban las otras provincias. En Barcelona, de las 130 denuncias, 123 fueron a mujeres que ofrecían servicios sexuales. Por entonces, el que era director del Servei Català de Trànsit, el tarraconense Joan Aregio, ya alertaba de un «problema real en las carreteras» y de que estas actividades «son un peligro para el tráfico».

 

Una infracción grave y cara

Prostituirse y comprar sexo en la carretera es una infracción considerada grave y muy cara. Las multas pueden oscilar de los 300 a los 30.000 euros. Según fuentes policiales, la variación atiende a criterios de gravedad, de peligro para los otros conductores y de reincidencia.

Si en Tarragona han impuesto 95 multas, en Barcelona han sido 613, en Girona 349 y en Lleida 4. El 59,5% de los multados son extranjeros, el 23,7% tienen permiso de residencia y el 13,6% de nacionalidad española. En ocasiones, las multas a las prostitutas son más difíciles de cobrar, ya que muchas no tienen ingresos oficiales, ni propiedades, ni domicilio y en ocasiones ni siquiera permiso de residencia.

El conseller de Interior, Ramon Espadaler, confirmó que la aplicación de la normativa ha dado un resultado «razonable», aunque admitió que no es la solución a la problemática de la prostitución. También aplaude la tendencia Joan Martí, alcalde de Perafort, otro municipio afectado: «Nosotros no llevamos el control y no sabemos si está funcionando o no la normativa. La impresión es que ha bajado un poco la presencia, pero nuestro control sólo es visual. Ha bajado pero no sé si es por los Mossos d’Esquadra o porque es verano...».

Los alrededores de Perafort se llenan habitualmente de chicas que ejercen la prostitución: «Nos preocupa por muchos aspectos, incluso por el hecho de que hacen que la gente deje de prestar atención a la carretera. Es cuestión de seguridad. La imagen no es buena y los organismos superiores a los ayuntamientos deberían tomar medidas. Respetando a cada uno su oficio, que por otra parte es el más antiguo del mundo… Son prácticas que deberían estar más reguladas, con mejores condiciones sanitarias. Además, me pregunto: ¿todo el dinero que genera este trabajo es legal?», concluye Martí.


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